Entrevista a Luis Almendra. Por tvc 404
¿ Si no me equivoco, tu trabajo introduce líneas que ficcionalizan y debaten al espacio público a través de la performance o acción de Arte , como vez esta relación ?
Huyuyui!! Creo que por el momento no seré directo a la hora de proporcionar una respuesta ante tamaña interrogante que has planteado, es una pregunta fundamental en mí que hacer, lo atraviesa de pies a cabeza siendo un cuestionamiento que me acompaña en cada momento.
De todos modos considero que esta “pregunta – respuesta” se irá desarrollando con mayor precisión en la medida del avance de esta entrevista, mientras comentaré brevemente tres aproximaciones referidas al tema en cuestión:
1ª aproximación: Recuperación
Lo primero sería contarte que de pequeño consideraba que una de las grandes predilecciones de un niño era llevar a cabo expediciones por la ciudad, esto por supuesto incluía recorrer y explorar mediante grupos de amigos diversas zonas del paisaje., Cruzar la ciudad de Talcahuano, perderse en los bosques, cantar en los sitios eriazos, transitar industrias y galpones abandonados, llegar tarde ha la casa, visitar cementerios y meterse miedo, tomar la micro gratis para llegar al final del recorrido, tomar la bicicleta para atravesar la línea del tren en busca de la casa de algún compañero de colegio, etc. Vivir en la calle… cuando niño recuerdo haber vivido el espacio público de “la calle” cómo si fuera mi segunda casa, apropiandome del día y la noche sin temor a desaparecer, cruzando caminos a pié, en bicicleta o micro, incluso en carretón hasta llegar de noche al hogar con los zapatos embarrados.
Seguramente con el pasar de los años enferme de mis rodillas para dejar de pensar en esas calles y rumbos, perdí los años de mis amigos y la riza de cada uno de ellos, olvide las trayectorias de las micros pobres para dejar de lado mis ojos y retornar a la casa de mi madre sólo… como un bulto de carne.
El resultado de esta perdida a la que trato de referirme tiene relación con una espacie de “éxodo” o alejamiento de de aquella conciencia dinamizada en la calle y, es en este punto en el que para mí la acción de arte se presenta como un remedio auto inventado para la recuperación de aquella dinámica espacial vivenciada de niño. Por supuesto no me refiero en absoluto al acto de comportarme como un bebe, si no mas bien, a la posibilidad de ser conciente acerca del sentido de lo que es vivir inmerso en un flujo magmático espacial. Por no decir urbano.
2ª aproximación: Resistencia
Dicho acto de recuperación recién mencionado genera otra variable referida a la acción de resistencia, la que se sostiene en la capacidad de generar propios códigos o imaginarios a favor de un buen pasar por la existencia. Por ejemplo: el año 1989 Talcahuano obtuvo el premio de ser nombrada la zona mas contaminada del mundo… (Sector industrial) recuerdo que los paseos familiares por aquellos lugares terminaban en un desastre, la pestilencia del lugar como de los empresarios y políticos pesqueros nos horrorizaba al punto de no soportarnos ni entre nosotros mismos. Ante este panorama nefasto lo mas sano para cualquier poblador era construir su propio micro mundo con el único afán de contrarrestar la fealdad urbana. Esto puede sonar algo extraño, o incluso hasta cursi, pero en dichas circunstancias considero que era y es una actitud coherente la de construirse belleza como un acto básico de “subsistencia” y resistencia. Podría ser casándose, teniendo hijos, visitando una iglesia evangélica o cristiana, decorando el jardín con neumáticos y floreros pintados, adquirir el auto deseado, participando en la caravana de las murgas cada año, siendo parte de una banda de cumbia, etc. Todo es válido al minuto de contra restar el vómito de esta provincia de tercera categoría.
Yo por el momento no he podido casarme, ni tener auto pero alguna vez fui integrante de una banda de cumbia y hasta el día de hoy me siento impulsado a realizar acciones de arte.
Tercera aproximación: Transformación
A los 19 años de edad entre a estudiar artes plásticas a la Universidad de Concepción… al tercer año de estudio era capas de pintar bodegones, autorretratarme, ganar un concurso de pintura y vender algún que otro cuadro… pese a la situación consideraba que no era capaz de generar una propuesta plástica - visual que fuera capaz de revolucionar el sentido de lo que para mí significaba estar vivo.
Esta situación años mas tardes decidí enfrentarla declarandome en estado de fracaso imaginativo. Para esto realice mi primera exposición de arte titulada “amor de pobre solamente puedo darte”… en ese instante tras la falta de seguridad en la sala (lo que provocaba el continuo robo de elementos de la exhibición por parte del público) decidí transformarme en el guardia de seguridad de mi propia exposición.
Tras este hecho sorpresivo e inaudito dejaba a tras el guión de gramática clásica de lo que yo entendía por “vivir”. Por primera ves sentía que podía dejar de estar encerrado, para arraigarme a la orbita cotidiana de la vida dejando una verdadera huella y total constancia de lo que me ocurría como un supuesto artista, reaccionando a las circunstancias para dejar de ser una solitaria “marioneta del destino” y ejercer mi auto transformación, entendida como un salto hacia el propio carácter y, el carácter performático del vivir, para desde hay comprender en silencio que una obra arte tradicional no es sólo una “obra de arte tradicional”, sino además, es el modo de enfrentarla y presentarla, es el modo de construirla y destruirla, de defenderla y olvidarla.
Cuando dices "sin temor a desaparecer" me imagino una constante andanza por las formas, especie de escaramuzas al espacio plástico penquista que
filtra en ese momento cuando te haces guardia de tu propia expo. Desde ese Talcahuano contaminado, ¿ como trazas tus acciones hacia este territorio performático ?
Para mí hasta el momento no existen formulas ni ecuaciones razonables o establecidas a la hora de trazar los bocetos que van al encuentro de aquel espacio performático que has señalado. Pero sí soy capaz de reconocer un estado de fluidez corporal en donde mediante el ablandamiento de la estructura geométrica del pensamiento se es posible penetrar el afuera. Esto sería como dejar de la lado la idea de "yo como artista voy a intervenir el espacio", y dar luz al simple, pero a la ves complejo acto de "dejarse intervenir por el espacio".
Dejarse intervenir por el espacio para dar inicio a los primeros lineamientos de acciones en la calle es la clave de la caja fuerte para iniciar un recorrido por la geografía invisible de la ciudad.
Desde tal estado asumo una cierta calidad de astronauta errático imaginando mi piel con la forma de un sismógrafo, capaz de detectar y medir los movimientos telúricos del espacio. Vislumbrando la construcción del futuro y su ruina, observando la eclosión de los vacíos, el caminar difuso de las personas, el cáncer urbano avanzando sin remedio por la ciudad, para desde tal situación trazar un mapa (ajeno al plan urbanístico del animal estatal) que busca descifrar la diversidad de flujos físicos y psíquicos del espacio, y la relación que estos mantienen con mí persona y los demás.
Vislumbrando la construcción del futuro y su ruina,
desde aquí, podría imaginar que desde tu práctica estas constantemente forzando el espacio público. Hoy, para ti, qué es lo público o que queda de él en el futuro ?
“Como tu bien lo dices fuerzo el concepto de espacio público por que estoy atado a él. Yo quiero desarmarlo para ver en su interior y desde ese lugar escudriñar para visualizar un punto de tensión entre los signos de mi cuerpo y los deberes del esquema “patriarcal”. Dicho de otro modo; entre mi cuerpo y el aparato social (mundo del afuera) existe una conexión forzada como un extenso cordel siempre tenso y plagado de nudos suspendidos en el vacío. Nudos y cordel que por cierto necesitan ser desintegrados con el afán de establecer una experiencia de re- educación de los sentidos y re- aprendizaje de la percepción del mundo”.
Respondiendo a tu pregunta:
En el nuevo diccionario ilustrado sopena se dice que público es: Que no es privado… perteneciente a todo el pueblo, vecinos, etc. Plaza pública común del pueblo o ciudad.
Desde mi lógica concluyo de qué hoy en día la idea del “espacio público” es un concepto parte de un discurso político (de poder) que de tanto repetirse pierde el sentido, transformándose en un aislado gesto escrito enfrentado al vacío.
Desde este vacío solo queda el reducto de este concepto; el reducto es el “fantasma de la idea inicial” que pernocta en los programas políticos para convertirse en anestesia o narcótico que nos propone la representación del espacio público como un paraíso artificial.
Desde lo dicho, y como un ciudadano común y corriente (mas allá del sujeto artístico) podría aseverar que “para vivir hay que pagar” de lo contrario te largas…. Ya que el espacio público no existe, ni siquiera existe el espacio semipúblico, sólo “existe el espacio privado”, el de unos pocos, controlado, apatronado, demarcado, neurótico, apocalíptico y espacialmente camuflado ante la sociedad mediante programas estatales y estrategias empresariales capaces de sostener con toda crudeza disposiciones de marketing que tras su publicidad menosprecian al ciudadano sin nombre que sabe de ante mano que para vivir (tener una casa y un lugar para descansar de muerto) debe pagar. Por dar ejemplos generales mira lo que ocurre con el pueblo mapuche y su espacio “público” ancestral, según el estado y las políticas estatales esos espacios nunca fueron de ellos… pertenecen al espacio público estatal forjado en acciones hidroeléctricas. Mira lo que ocurre con Elena Varela Lopéz, cineasta chilena encarcelada y privada del espacio público. Y no es menor mencionar entre miles de injusticias el malestar de todos los ilegales del mundo a quienes en silencio se les priva de los derechos básicos que brinda el espacio público.
Pues para mí el término de espacio público es una discusión compleja que por cierto depende de puntos de vista. De todas maneras, lo que para mí está claro es que no se trata de un simple paseo de día domingo por el paraíso artificial del parque de las esculturas. No se trata de ir a la calle para disfrutar de la fiesta de la cultura entre títeres y tambores cariocas. No sé trata de una sala pública en el hospital. No se trata del espacio de la banda ancha y los miles de amigos en el facebook, etc. Se trata de que en este mundo como ciudadanos comunes y corrientes nada nos pertenece mientras existan intereses de flujos de poder.
Viendo entonces el espacio público como una gestión articulada desde el poder, acotando el ejemplo de Elena Varela al cual has citado,
también nos preguntamos, en que forma migraríamos o que posicionamiento emplazamos para quizás desde nuestras prácticas, por lo menos,
ejercer un cuidado, una protección a este espacio público ?
Nuestras prácticas muchas veces no penetran en la orbital del tiempo real… o sea, nuestras ACCIONES artísticas viven aisladas en otro tiempo, reproduciendo imaginaros infinitos, reflexionando desde su propio cómic tecnócrata ante el flujo de la vida cotidiana.
Según mi parecer muchas prácticas acuñadas en la denominación artística han sido incapaces de trastocar el poder, o aquel “espacio – territorio” en el que se debate la tan importante proyección política de nuestra propia existencia.
Por mucho tiempo no ha existido ni la fuerza, ni la capacidad de luchar, ni la gana de penetrar en la orbita del conflicto puro en donde flota densamente el estado político de un territorio.
Por mucho tiempo la práctica artística pareciera que cruza por una situación en donde sólo existieran reflexiones ante la densidad del conflicto puro, gesto traducido en lejanos códigos occidentales imaginarios colgados en una pared testimoniando el parecer de un alguien.
Ante estos espacios públicos en donde se debaten las fuerzas políticas la práctica del arte ha nublado la vitalidad de su visión emigrando de la vida para comenzar un interminable viaje hermético hacia los mundos del miedo y la sumisión, hecho traducido en vestigios decorativos denominados obras de arte, o fetichismos objetuales protegidos en techos dedicados a la reproducción cultural.
Entonces; seguramente no deberíamos tener ni un cuidado o ni si quiera preocuparnos a la hora de abordar, posicionarnos o cuidar de ese “espacio público” referido en tu pregunta, por que precisamente nuestro accionar artístico no interfiere en nada… es como si la fuerza creativa e imaginativa (que aparece como una revolución interior dentro de cada persona ha la hora de realizar una obra de arte) se desvaneciera luego, en cada momento, perdiendo su carga energética para terminar naufragando como un fantasma dentro de un museo, en la calle, en cualquier lugar del mundo.
(No excluyo mi obra de esto que para mí es un problema o una gran falta de consideración)
Por lo tanto, todos quienes hoy en día realizamos arte contemporáneo deberíamos cuidar nuestras práctica de un invisible cáncer que es la propia idea que el hombre tiene del arte contemporáneo, sobre todo aquella que vive reposada en instituciones sumergidas en el negocio y que mantienen una trampa institucionalizada escondida para segar la multiplicidad y el espíritu de las personas.
Pero bien…no todo es color de hormiga…. Hoy en día -pese al cierto tono apocalíptico de lo que recién digo, y de cierta negatividad o desgano general-, puedo observar y ser testigo de como nacen, se hacen o “soy capaz de ver”; nuevas agrupaciones de carácter colectivo dispuestas a caminar entre personas unidas, y que precisamente buscan y quieren penetrar el espacio público. Hombres y mujeres comunes y corrientes que han optado (mas allá de ser artistas) por ser ciudadanos profesionales capaces de actuar e interferir los flujos de organización política. Tal acto, el de unirse en torno a ciertos objetivos aunque no sean del todo definidos siempre es una actividad sana ya que permite llevar a cabo procesos que vislumbran metodologías de colectivización y asociatividad. Es en este punto en donde aparece una efectiva proyección de una plataforma de interacciones mancomunadas la cual es capaz de otorgar:
el acto de abordar y aclarar las demandas comunitarias de un territorio para luego requerirlas y exigirlas mediante el dialogo
poner en práctica actitudes humanas básicas (muchas veces olvidadas) como escuchar al otro, ayudar al otro., caminar junto al otro, jugar en el otro, etc…
Obtener (en el caso del arte) nuevas perspectivas y formas de acción para la creación artística enmarcada dentro del desarrollo creativo de un territorio.
Desde ya, tal situación, y respondiendo en parte a tu pregunta, sería una forma efectiva de posicionamiento para abordar, cuidar y penetrar el flujo urbano que nos rodea: el supuesto espacio público.
Dichos procesos de colectivización de alguna u otra forma ejercen distancia de instituciones canónicas ahuyentando así los complejos de búsqueda paternalistas (de cada persona) en los poderes fácticos para asumir con responsabilidad – desde la individualidad y colectividad- la gestión política de nuestra propia existencia flexibilizando y fortaleciendo las propias prácticas de autolegitimación.
Tal acto de colectividad, significaría en su propio desarrollo un campo magnético de protección hacia el propio bienestar de las personas y hacia la propia integridad del espacio en el cual se desarrollan las prácticas artísticas, ya que estás pasarían de ser un hecho aislado en ciertos rincones del territorio para transformarse en una serie de actos extendidos desde la acción social al mundo entero.
Entiendo la experiencia y malestar de muchas personas que opinan que hoy en día en el país se realizan muchas actividades sociales mediocres y fracasadas ya sean de índole estatal o independientes, pero, no hay que dejar de lado los intentos fructíferos de la gente por organizarse mediante las muchas e invisible agrupaciones ya sean: juntas vecinales, colectivos de arte, etc. que están concientes de lo difícil que es aunar fuerzas en un sistema capitalista que promueva la soledad y trastornos sexuales, pero que a un así intentan maniobrar y descubrir nuevas formas y medios de solución a problemáticas sociales en nombre de la dignidad humana, incluso hasta los mismos programas de gobierno han incluido financiamiento para gestiones en asociatividad… que por supuesto energizan las redes y los nuevos flujos comunicacionales en pro de la descentralización.Por dar un ejemplo los colectivos de arte: ratha gallery, mutantes clandestinos, plus (revista), espacio G, etc. Obtuvieron un fondart para realizar un proyecto que involucra estos dispositivos de creación de redes.
No esta demás señalar a modo de ejemplo la conformación de la octava mesa de artes visuales de la región del Bío - bío… que hace poco obtuvo su personalidad jurídica en concepción y que se perfila como otra plataforma de interacciones en la región y en el país. Esto por supuesto deja a tras aquella imagen del artista genio enclaustrado en su taller pintando, grabando, dibujando o esculpiendo y se pasa a otro tiempo… se pasa al tiempo en el que yo como artista visual entre otras cosas no me siento sólo… si no respaldado por una agrupación o red mayor… que no es la universidad, que no es la institución… que no un padre nacional; es el acto de colectivización creado desde la necesidad humana de amar y vivir en la asociatividad, según mi parecer un buen método para descubrir la inmensidad del espacio urbano y de la existencia.
Revisando parte de tu último trabajo donde compartes con 20 usuarios de servicio de psiquiatría del hospital de Concepción, en donde se lanzarán próximamente a la deriva del espacio público, al que algunos de ellos le tienen fobia, me imagino un postiempo, donde quizás, en el futuro, las prácticas artísticas transiten entre un simple escape hasta una penetración profunda a nuestro conflicto mas íntimo y patético. Si es posible este tránsito y esta intensidad de trabajo, y rescatando ese campo magnético de protección que has nombrado, ¿como visualizas esa práctica que desborda la típica representación y salta hacia la articulación (de un conflicto social) en un servicio estatal ¿
Para vivir la democracia participativa hay que estar preparado y tener paciencia de elefante.
Pensar la democracia en un territorio donde las personas viven bloqueadas y cerradas es una condición nefasta, hagas lo que hagas será un arriesgado salto al vacío.
Vivir una democracia participativa en medio de bancos, capitalismos, farmacias, caros tratamientos, Dicom, propaganda política, $ 500 pesos de micro, etc; siempre será una disculpa, siempre será una barata ilusión óptica, un hecho complicado.
Y claro, todo intento de interacción y comunicación depende y se debe a su contexto. Si el estado tiene muros en sus orejas jamás podrán escuchar la necesidad y capacidad de sus ciudadanos. Si los ciudadanos tienes muros en sus ojos jamás verán la capacidad y necesidad del estado.
Entonces nadie saca nada con llevar a cabo programas de arte “alternativos” (alejados de la representación) en medio de conflictos sociales en donde el territorio vive enfermo y su cáncer es precisamente la necesidad de una democracia verdadera y activa desde todos y para todos.
Quisiera decir una par de cosas mas para complementar esta respuesta… pero lo dejo hasta aquí ya que por una parte lo mío no son las letras, y por otra me voy siento como un concejal a candidato por Talcahuano.
“! VIVA LA COMUNICACIÓN ¡” “! ABAJO LA TELECOMUNICACIÓN ¡”
Odeón.
masinfo
www.luisalmendra.blogspot.com